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La Hoja de TrabajoEste Manual provee dos elementos para poder desarrollar correctamente las clases con secundarios. Ellos son: el Manual del maestro y las Hojas de Trabajo (HT) también llamadas Hojas del Alumno. Es necesario hacer antes de la clase las fotocopias de las HT, según la cantidad de alumnos. La clase se desarrollará con la HT como base. En ella hay entre tres y seis actividades que el alumno debe hacer en el transcurso de la misma. El Manual del maestro explica detalladamente el desarrollo de cada lección y cómo y cuándo utilizar las hojas. Generalmente, las HT contienen actividades que apuntan a lo que cree y piensa el estudiante y a cómo ve el medio que lo rodea. Es necesario, entonces, que cada alumno sienta que tiene la libertad de escribir lo que piensa y cree, aunque sus opiniones no sean correctas. ¿Cómo tratar las respuestas incorrectas? Eso se explicará más adelante en esta misma sección. Asimismo, en cada lección hay actividades que procuran que el alumno adquiera conocimientos bíblicos. Se busca confrontar lo que la Biblia enseña con la práctica del entorno, de la sociedad o con la opinión personal. Las Escrituras tienen un mensaje para hoy, el que en muchas ocasiones contradice la enseñanza popular. Es necesario que el joven descubra el mensaje de Dios y que, de esta manera, sea transformado por las Escrituras.
Las partes de la clase
Incentivación Ésta es la primera y, según algunas autoridades en educación, la parte más importante de la clase, ya que del éxito de esta actividad depende que el resto de la clase tenga algún efecto en la vida de los alumnos. En la incentivación se busca atraer la atención de los alumnos. Pero, por otro lado, una buena incentivación predispone al alumno a integrar los conocimientos adquiridos en el desarrollo de la lección con su vida diaria. El maestro, entonces, preparará esta parte de la clase con mucho cuidado y atención. En este Manual las actividades sugeridas para incentivar a los alumnos están completamente explicadas. En algunas lecciones la clase comenzará con una pequeña dramatización. Para esas ocasiones el maestro tendrá que arreglar, previo a la clase, la realización del sketch. En cada lección se dan las instrucciones necesarias. Otras veces la Incentivación se hace con la Actividad 1 como punto de partida.
Desarrollo de la lección Esta sección se compone, básicamente, de dos partes: la adquisición de conocimientos bíblicos y la aplicación práctica de estos principios. Se busca que el alumno conozca nuevas verdades de la Palabra de Dios y descubra cómo ponerlas en práctica en su vida. El mensaje de las Escrituras siempre es pertinente a nuestra situación, pero debemos encontrar formas nuevas para aplicar estas verdades bíblicas a la vida. Para cumplir correctamente la Biblia, debemos conocer la realidad en la cual estamos inmersos; por ello, en casi todas las actividades, el alumno deberá reflexionar acerca de su situación y su entorno. El Manual del maestro también explica en detalle cómo desarrollar las actividades que figuran en la HT. Durante la clase, la interacción de cada alumno se da en dos sentidos: entre él y la HT; y entre cada uno y el grupo. El maestro funciona como una guía para lograr la participación de cada uno de ellos. Por esta razón, y salvo algunas excepciones, el maestro no debería dar una clase en la cual habla todo el tiempo. El grupo debe analizar y descubrir por sí mismo cuál es el mensaje de la Biblia. Todos los alumnos deben tener la oportunidad de participar en clase. Una persona aprende mucho más cuando descubre las cosas por sí misma. Por otra parte, el adolescente necesita interactuar con el grupo y confrontar sus ideas y creencias con los demás. De esta manera, va definiendo y afirmando sus valores y su fe en Dios. El maestro debe incentivar la participación del grupo. Por ejemplo, cuando un alumno hace un comentario, el maestro puede decirle a la clase: “¿Y los demás qué piensan? ¿Tiene razón lo que dice ____________? ¿Por qué?”. Debe estar dispuesto a escuchar lo que digan los alumnos y también a esperar el tiempo que necesitan para pensar. A veces resultan incómodos esos segundos de silencio, pero es en ese tiempo en que los jóvenes están reflexionando. Aunque el maestro no esté de acuerdo con lo que dice el alumno, no debe atacar ni ridiculizarlo por su opinión. Las HT están pensadas para que ellos vuelquen allí sus inquietudes y opiniones. Luego podrán compartir con el resto sus respuestas y analizar en conjunto la situación. El trabajo en grupo es sumamente enriquecedor cuando se comparten ideas y vivencias personales.
Cómo tratar las respuestas incorrectas Es sumamente importante cómo el maestro maneja las respuestas incorrectas. Aunque no deben pasarse por alto las equivocaciones, una reacción negativa para con la persona puede ser perjudicial. En algunas ocasiones los errores serán menores y no afectarán sustancialmente el tema, pero en otras se tratará de equivocaciones en puntos centrales. A veces, el adolescente escribe deliberadamente algo disparatado, sólo para conseguir alguna reacción del maestro o sus compañeros. Cuando el maestro enfrenta una situación de error puede actuar de dos maneras. Primero, si está haciéndose un análisis acerca de un pasaje de la Biblia se le puede preguntar a la persona por qué piensa de esa manera en relación con el texto bíblico que están leyendo. Otra alternativa es preguntarle al resto del grupo qué piensa. Se puede decir: “¿Y los demás qué piensan? ¿Cómo ven lo que acaba de decir ____________?”. También puede preguntarse en forma específica a alguno de los alumnos: “Juan, ¿qué te parece lo que dijo _________?”. De esta manera, se busca la verdad sin atacar a quien se equivocó. De todos modos, el maestro debe ser cuidadoso, ya que si el alumno se siente herido por haberse equivocado, la próxima vez, posiblemente, no querrá decir lo que piensa y su aprendizaje se verá afectado. Debe alabarse a los alumnos por participar, aunque se equivoquen. Errar es parte del aprendizaje. En el desarrollo de las clases es normal que surjan situaciones en las que el maestro deberá corregir el rumbo. Si él pierde el control de la clase, también perderá la posibilidad de ayudar al grupo a enfrentarse a las Escrituras y dejar que Dios les hable por ellas. Para más información acerca de cómo guiar a un grupo de una manera dinámica, el maestro puede leer el capítulo llamado “Dinámica de grupo”, que aparece en la introducción de los libros para secundarios ¿Qué creo? y Somos la iglesia, publicados por esta misma Editorial.
Conclusión La conclusión engloba los elementos manejados durante la clase. También busca, en varios casos, llevar al alumno a un compromiso con el Señor Jesús. Cuando la conclusión se hace con la última actividad y en ella se pide que el alumno escriba algo íntimo, no debe solicitársele que exprese lo que anotó. En esas situaciones cada cual debe sentirse en plena libertad. Pero hay otras actividades en donde lo más conveniente es que cada uno dé a conocer lo que piensa, ya que de esta manera toda la clase se verá enriquecida. Escriba a recurso@publicaciones.net |

