Jesús y los niños

 

Obtenga una mirada más profunda del texto de Mateo 21.14-16, para entender el mensaje de recibir el reino de Dios como un niño. El Señor pone a los niños como ejemplo, porque “ser como ellos” es reconocer a Jesús como el Maestro, amigo y, sobre todo, como el Salvador.

JESÚS Y LOS NIÑOS

“Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó. Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí, ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?” Mateo 21.14-16
            A partir del versículo 14 se menciona la presencia de enfermos que le eran traídos a Jesús para ser sanados. Este versículo se interpone entre dos momentos: la indignación de Jesús ante los negociantes (versículos anteriores), y la indignación de los principales sacerdotes y los escribas por las alabanzas de los niños. Jesús demuestra su celo por la casa de su Padre. El Templo no es para ser usado como “cueva de ladrones”, porque los comerciantes negociaban con las palomas y el dinero que eran para las ofrendas. Ellos ponían precios altos y, para las personas pobres o enfermas les era difícil conseguir lo que necesitaban para presentar sus ofrendas. Por tal motivo, Jesús, al atender a los enfermos y darles sanidad, les enseñó que el verdadero propósito del Templo, era practicar el amor, el servicio y la misericordia hacia los demás, de manera gratuita, por la gracia de Dios.
Vers. 15: “Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos (niños) aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David ! se indignaron,...”
            El evangelio de Mateo es el único que narra la participación de los niños dentro del suceso en el templo. El texto dice: “...viendo las maravillas que hacía”, se refiere a: ciegos que ningún médico los había podido sanar, podían ver; cojos con dificultad para andar o paralíticos, caminaban y corrían. Esto provocó en los niños (traducción más acertada que muchachos), aclamar y dar voces en el templo diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! Hosanna, forma griega de un término hebreo que significa “¡Salva ahora! o ¡Salva, te rogamos!” Era la expresión hebrea (Sal. 118.25) pronunciada por las congregaciones en el templo, durante las Fiestas de la Pascua y la de los Tabernáculos, como respuesta al cántico entonado por uno de los sacerdotes.
            Los niños clamaban a Jesús, como lo habían hecho las multitudes cuando entró a Jerusalén montado sobre un burro. Los principales sacerdotes y los escribas, que siempre buscaban poder, fama y ser los más importantes, se indignaron. Los sacerdotes, porque veían que la gente venía a buscar a Jesús, en vez de recurrir a ellos. Y los escriba, estaban celosos porque las enseñanzas de Jesús tenían más audiencia que sus palabras.
            Lo que más llamó la atención fue la actitud de los niños, quienes no tenían ningún temor de alabar a Jesús dentro del Templo. No era una simple imitación de los adultos, ellos reconocían su poder y su autoridad sobre los espíritus inmundos y las enfermedades, por las maravillas que veían.
Vers. 16: “Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí, ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?”
            Hemos visto que la palabra “Hosanna” quiere decir: “Salva ahora o salva te rogamos”, frase que la congregación pronunciaba en respuesta al cántico de un sacerdote. En esta ocasión, todavía no se celebraba ninguna fiesta; tal vez esto fue lo que más les indignó a los sacerdotes, quienes enojados le dijeron a Jesús: “¿Oyes lo que éstos dicen?...”. El término “oútoi” (esos o estos), es una expresión despectiva para referirse a los niños. Jesús, como buen defensor de los pequeños, contesta ¡Sí! y cita el Salmo 8.2, que es un salmo mesiánico.
“De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo.”  Salmo 8.2
“¿De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza? Mateo 21.16
        Surge la pregunta, ¿por qué Jesús al mencionar la segunda parte del texto cambia las palabras? La respuesta es que ambos textos tienen una relación profética. Los Salmos son alabanzas a Dios; además el rey David introdujo muchas profecías. En este caso, se relaciona con el tiempo cuando Cristo reinaría sobre la tierra. Cuando él dice “fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos...”, esto se relaciona con lo que acontecería en el futuro, ya que las alabanzas de los niños en el Templo fue la fortaleza que revelaba el reinado del Mesías quien estaba presente en medio de ellos. Decir ¡Hosanna!, no era responder a un cántico sacerdotal, sino a alguien que hacía maravillas en sus acciones, como dar sanidad a los enfermos. Por eso, Jesús prefiere usar: ...perfeccionaste (o hiciste apropiada) la alabanza?  Al parecer, se asemeja a una pregunta algo irónica, pero era una afirmación de que la profecía se había cumplido en la boca de estos pequeños, por el testimonio que daban al reconocerlo como Salvador. Su respuesta, más la intensidad y fuerza de los niños al alabar a Jesús con el solemne ¡Hosanna!, hizo que los sacerdotes y los escribas prefirieran callar.
            Podemos ver que los niños juegan un papel muy importante en esta historia. Podemos aprender de ellos: 

  1. Deseaban estar cerca de Jesús: El hecho de estar en el Templo donde se encontraba Jesús y el deseo de alabarlo, demuestra el aprecio que le tenían y su dependencia de él.
  2. Reconocieron su poder y autoridad al ver las maravilas que Jesús hacía.
  3. No tuvieron temor ni verguenza en alabar a Jesús: En toda esa algarabía sobresalen las voces de los pequeños, porque sentían en su corazón el alabar a Jesús, sin temor a las críticas y ni a la intención de los líderes religiosos de que callaran. 
  4. Aceptaron a Jesús como Salvador: ¡Hosanna!, salva ahora o salva te rogamos, es una expresión que muestra que reconocían a Jesús como el Salvador, en medio del contexto de discriminación que padecían.
  5. Proclamaron su nombre: ¡Hosana al Hijo de David!, significaba que ellos deseaban que otros escuchen el mensaje de sus alabanzas.

“Como tales, ellos son nuestros maestros. En su humildad y necesidad objetiva, ellos claman “madre”, “padre”, “Abba”, y extienden sus manos vacías. Si deseamos aprender cómo recibir el reino y cómo llegar a ser representantes de Dios, debemos aprenderlo de los niños que están en medio nuestro”1
            Este texto nos da más claridad para entender el mensaje de recibir el reino de Dios como un niño, en su sencillez y en su ejemplo de humildad para nosotros. Podemos concluir que, tanto David como Jesús al declarar acerca de los niños las frases: “...fundaste la fortaleza” y “...perfeccionaste la alabanza”, indican que la actitud de los pequeños en el Templo es fortaleza o columna que nos sirve como modelo hasta el día de hoy.
            Jesús pone de ejemplo a los pequeños, los más insignificantes ante los demás. Él se presenta como su protector y defensor, demuestra que ellos ya no son los últimos, sino los primeros a quienes debemos imitar en su sencillez; por tal motivo les da un lugar de honor, como sus representantes.

                        El Señor muestra a los niños como un ejemplo para nosotros “ser como ellos”, reconocer a Jesús como el Maestro, amigo y, sobre todo, como el Salvador.

1 WEBER,  Op.Cit,  P. 74